La espinaca es una verdura compuesta en su mayor parte por agua, con un muy bajo contenido en hidratos de carbono y grasa. Es rica en fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. La Bechamel es el ingrediente que va a hacer que este plato guste a grandes y pequeños.
En primer lugar, blanquear las espinacas en un recipiente con abundante agua hirviendo y un poquito de sal durante un par de minutos. Una vez cocidas, escurrirlas bien y reservar.
Seguidamente, calentar el aceite en una sartén e incorporar los dientes de ajo, pelados y troceados. Una vez que los ajos estén ligeramente dorados, añadir las espinacas, sazonar y dejar cocinar durante unos 5 minutos. Retirar del fuego y colocar en una fuente para horno Nadir, como la asadera cuadrada pequeña.
A continuación, preparar la salsa bechamel: en una olla, poner la manteca a derretir, añadir la harina y revolver continuamente para que la harina se cocine. Luego, verter la leche caliente, poco a poco sin dejar de remover, condimentar con sal, pimienta blanca y un poquito de nuez moscada y cocinar a fuego muy suave durante unos 10 minutos.
Para finalizar, en una fuente clásica rectangular Nadir, verter la salsa por encima de las espinacas, espolvorear con el queso rallado e introducir en el horno, previamente calentado a una temperatura de unos 220º. Cocinar hasta que queden bien gratinadas.